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HERMANA_MARIA_LETICIA_DE_JESUSHija del Doctor Santiago Carrasco Arriaga y de Doña Mercedes Carrasco y Carrasco. Nació en Cuenca el 9 de Diciembre de 1892. Entró al Noviciado el 12 de Mayo de 1912. Profesó el 25 de Diciembre de 1914. Fue directora de la “Revista Cristo Rey”

Esta alma privilegiada, nació en Cuenca, Provincia del Azuay. Recibió el Bautismo a los pocos días de su nacimiento con el nombre de Mercedes Leticia de Jesús; como era la costumbre en aquella época , que los niños fueran bautizados inmediatamente de su nacimiento. Recibió la Confirmación el 8 de Diciembre de 1897 en su ciudad natal.

Fue alumna del Colegio de los Sagrados Corazones de Cuenca en donde se preparó, con todo fervor a su Primera Comunión que tuvo lugar el 6 de Mayo de 1902.Seguramente el Señor vio desde entonces que la inocencia y piedad de esta niña eran algo especial y desde entonces la preparó, El mismo, para hacer de ella su fiel esposa llamándola a la vida religiosa.

Vocación Religiosa.- Cuando contaba con 19 años, en plena juventud, ingresó como Postulante en el mismo Colegio de Cuenca, el 16 de Agosto de 1911; luego comenzó su Noviciado en Rumipamba (Quito) el 5 de Octubre del mismo año. Tomó el hábito el 24 de Mayo de 1912 y se consagró definitivamente a los SS.CC el 25 de Diciembre de 1914, en estos años hasta 1920 que trabajó como Maestra en el Colegio de Rumipamba.

Desde muy temprano se notó en la Hna. Leticia de Jesús, un alma de una vida interior muy profunda, fue la personificación de la Caridad: el amor a Dios y a los hermanos. Persona adornada con las virtudes de la bondad, la dulzura, la mansedumbre y profunda humildad.

Realizó el Mandamiento del Señor de una manera constante y deslumbradora “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”, el amor fraternal que ella manifestaba a todas sus hermanas y cuando se acercaban a ella, daba el diáfano testimonio de vivir el amor de Cristo.

La vivencia del Carisma, la lleva a pasar largas horas de Adoración, ante el Sagrario, para luego Anunciar con la vida, la humildad, mansedumbre y el amor de Dios.

¿Quién no habrá recibido de la Hermana Leticia ayuda, consejo, consuelo, atención, acogida? Toda persona que acudía a ella jamás dejó de hallar eco y fortaleza en su corazón tan semejante al del Maestro.

Nunca halló defectos ni dificultades en nadie, siempre buscó e hizo la paz en los demás, estaba plenificada en el amor. Nunca transparentaban sus sufrimientos, ni se quejó de nada, estaba lista para excusar siempre cualquier error y con la sonrisa en los labios estaba atenta a acoger y a perdonar.

Su rostro reflejaba bondad, ternura, amor, era: transparente, sincera, en fin todas las virtudes adornaban su alma. Grande fue su respeto y adhesión para toda autoridad, fue muy deferente con sus superioras, y les mostraba de mil maneras el cariño que por ellas sentía.

COMO MAESTRA.-Desde 1920, sus Superiores le confiaron la Dirección y Rectorado del Colegio de Rumipamba.

Se destacó por su brillante inteligencia, tenía una autoformación sobre todo en Literatura-Historia y Geografía; y su espíritu patriótico transmitía a sus alumnas en sus clases, conversaciones relatando la vida de Mariana de Jesús, el Hno. Miguel, de García Moreno, y de tantos hombres, eminentes e ilustres y gloria de nuestra Patria.

Pero más que en disciplinar alumnas, se destacó como maestra por su testimonio de vida en su profunda piedad y exquisita caridad. La formación que dio a sus alumnas fue enérgica y bondadosa a la vez. Les inculcó amor al deber y sacrificio. Sus claras enseñanzas y ejemplos dejaron en el alma de sus alumnas huellas profundas y duraderas, cimiente preciosa y rica que ha hecho de ellas, mujeres auténticamente cristianas y apostólicas.

El testimonio de su vida suscitó numerosas vocaciones para nuestra Congregación y otras. Todas sus alumnas recuerdan las instrucciones y charlas de formación que les daba y que han quedado grabadas en su corazón.

Con qué amor motivaba a sus alumnas para celebrar la Hora Santa ante Jesús Eucaristía, cómo les inculcaba el amor a la Virgen María todo esto lo vivían a la luz de sus enseñanzas y ejemplos.

Su amor a la Eucaristía, centro de su vida e inspiración de su poesía, se cristalizó en el Himno de los Colegios de los SS.CC.

Así como este amor a la Eucaristía irradiaba su alma se manifestó por su fervor por la Adoración y por su dedicación amorosa para preparar almas infantiles para su primera Comunión. Esta labor preferida como maestra fue en los últimos años como una obsesión de su alma apostólica. Tenía la costumbre de llevar en un cuaderno la nómina de todos los niños que les acercó a Jesús para el primer encuentro.

Estas vivencias eucarísticas le movían también a venerar y amar al Papa y Sacerdotes, a orar diariamente por ellos.

Largos años fue Maestra y Rectora del Colegio de Rumipamba desde 1920 hasta 1950. En 1945 se realizó la fundación de la primera Casa y Colegio de Pereira en Colombia a las que con entusiasmo tomó parte y colaboró.

En 1951 dejó Rumipamba y fue a prestar sus servicios como Profesora del Colegio del Centro en Quito y fue nombrada Directora de la Asociación de Ex alumnas.

Al volver a Rumipamba se dedicó con toda su alma a la Catequesis de los niños y adultos sobre todo de la gente pobre y obrera.

En fin en su corazón de Madre y Maestra todas sus ex alumnas hallaron un lugar propio cada una se sentía preferida, comprendida, sostenida en sus luchas, en sus problemas, en sus caídas y en sus triunfos, en las horas de alegría y de dolor, ya estuvieran cerca o a la distancia se mantenían en contacto epistolar.

La Hermana Leticia a pesar de su avanzada edad, siguió con entusiasmo y clarividencia los cambios de la Iglesia posconciliar como hija fidelísima, augurando con visión profética el florecimiento de una Iglesia nueva y auténticamente evangélica.

Después de una larga vida, rica y fecunda estaba ya muy preparada para el cielo y en 24 horas de enfermedad se extinguió apasiblemente, rodeada del Capellán y todas las hermanas de la Casa Provincial, del Colegio y de algunas ex alumnas, la tarde del 28 de Abril de 1973, en Rumipamba a la edad de 81 años.

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