MISIONES SAGRADOS CORAZONES
Provincia Los Ríos – Cantón Ventanas del 17-31 agosto, 2014

Gracias a Dios por la oportunidad de tener una experiencia misionera muy especial. Estuve en un lugar acogedor llamado Ventanas y de ahí nos trasladamos a diferentes recintos del Cantón, junto a una Hermana y otra misionera. Cada 3 días íbamos de un recinto a otro y en cada uno teníamos como finalidad motivar a las personas a participar en la vida de su parroquia y hacerles tomar conciencia de que todos son discípulos y misioneros en la obra de Dios. En cada lugar, donde tenía la dicha de ir, aprendí algo de las familias y de cada una de las personas.
En la primera comunidad que fui, me impresionó la fe de los niños y tomé consciencia de que nunca tengo que olvidarme del alma de niño que tengo dentro de mí, para vivir la sencillez y la humildad.
Recuerdo un encuentro con los jóvenes, al momento de reflexionar los temas y cómo influyen en nuestra vida, ellos tenían varias expresiones en sus un rostros, unos de alegría, otros de asombro y hasta de tristeza, ¡ahora entiendo! –decían- El tema había tocado su experiencia de vida, algunos pudieron compartirlo. Yo me sentía tan diferente en ese momento, porque miles de sentimientos afloraban en mi corazón.
Tuvimos la oportunidad de visitar a algunos enfermos de los recintos, experimentamos una reconfortante alegría, porque estuvimos allí para darles ánimo, tanto al enfermo como a su familia, pero realmente la que recibía más ánimo era yo.
Me era muy doloroso ver la desunión familiar y el desánimo espiritual. Sin embargo, me alegraba mucho ver que en aquellas persona, la fe en Cristo ya casi perdida, resucitaba! Fue muy importante hablarles del Amor Misericordioso de Dios y del perdón, ellos daban muestras de arrepentimiento de todo corazón.
Regresé muy contenta y satisfecha, con ganas de no irme para seguir ayudando, motivando y enseñando más la Palabra del Señor como él quiere que lo hagamos. Han pasado ya algunos días de esta experiencia y han quedado muy agradables recuerdos, sobre todo, la conciencia y certeza de saber que hicimos todo lo posible para que esa fe en Cristo quede despierta.
Gracias al Dueño de la Vida por concederme esta experiencia y caminar con el compromiso de no olvidar a nuestra gente, sino unirme a ellas en la oración y en la vida diaria. Gracias a todas las personas que nos acogieron y a las Hermanas de la Congregación de los SS.CC. por haberme dado esta oportunidad, para seguir motivando a otros jóvenes a ser discípulos y misioneros.
Dayana Estacio
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