Experiencia de preparación y misión
Mi nombre es Sofía Cobos, tengo 18 años y soy de la ciudad de Cuenca. Quiero compartir la experiencia vivida tanto en la preparación como en la misión de este agosto.
En la preparación: De manera personal opino que esta preparación llevada en forma de retiro fue una idea única y hermosa ya que de esa forma pude descubrirme más, pude descubrir lo que Dios quiere de mí y me fortalecí espiritualmente, para poder dar todo de mí en el lugar que me tocó hacer la misión.
En estos días de preparación pude darme cuenta de muchos errores que cometía por los cuales no me sentía al cien por ciento bien, además comprendí que el sentirme inquieta, era necesario, para así nunca cansarme de buscar más y más a Dios, pues fue Él quien respondió a mis inquietudes y se presentó de diferentes maneras en esos días. La paz y la felicidad que sentía, era algo indescriptible. Al salir a la misión yo era otra persona, una persona más segura, feliz, ahora puedo gritar a viva voz que Dios vive en mí, y es eso lo que pude transmitir en los días de misión.
Esta preparación no fue únicamente para la misión, fue realmente una preparación personal para mi diario vivir, por lo que me permito recomendar que cada vez que se salga a una misión consideren dar este tipo de preparación a las y los jóvenes porque nos enriquece el espíritu, nos da una visión clara de lo que somos y al saber lo que somos y lo que tenemos podemos darnos al servicio de los demás de una forma más total y sincera.
En la misión: Piñasfue el lugar al que me enviaron a la misión. A más de ir hacia allá con mucho cariño y buena voluntad nunca me imaginé que iba a ser el lugar que realmente complementaría mi nuevo yo.
Fue una experiencia muy bella el poder compartir con las Hermanas de la Comunidad de Piñas, ya que ellas nos recibieron con mucho amor, con ese calor de hogar que caracteriza a la Congregación. El involucrarme en sus actividades diarias me ayudó a conocer más de cerca la labor que realizan las Hermanas de los Sagrados Corazones.
A más de compartir con las Hermanas tuve la oportunidad de ir de misión por 5 días a un lugar llamado Palosolo. En este lugar Dios me habló a través de cada persona, de cada situación y de cada momento. Eran luces que iluminaban mi corazón.
La gente era muy acogedora y cariñosa, obtuve una familia allá. Ese amor y esa generosidad que tenían conmigo me hacían sentir de cerca a Dios, a ese Dios que no nos deja solos. Al mirar de cerca las necesidades, enfermedades y soledad de muchas personas, me hizo reflexionar mucho sobre lo que tengo, sobre mi vida y mi salud. Me di cuenta que aun puedo dar más, que mi capacidad de servicio es mayor de lo que yo creía y que hay muchas emociones y capacidades dentro de mí que ni yo misma había descubierto. Sentí de cerca la iluminación del Espíritu Santo, ya que en cada momento sentía su actuar en mí; en las oraciones, en las reflexiones y en cada momento que yo conversaba con las personas del lugar.
Al terminar la misión en Palosolo, se nos presentó una nueva misión en Piñas. Íbamos todas las tardes por 4 días a la ciudadela de Lourdes acompañadas de las Hnas. Fidelia Mendosa y María Leonor Baculima. Esto fue una experiencia muy linda también, el compartir con las personas del lugar y hacer las asambleas me llenó aún más. Era un lugar muy sediento de la Palabra de Dios y las personas, al escuchar nuestras reflexiones, quedaron muy agradecidas, me decían palabras que me hacían sentir muy feliz.
Finalizamos la misión con una fogata vocacional con los jóvenes que están en preparación para la Confirmación. Esta experiencia fue muy linda, el poder compartir de cerca con los jóvenes, dejarme contagiar de su forma de ser y su cultura también.
Estoy muy agradecida con Dios por haberme permitido sentirle tan intensamente en mi vida, haberme tomado como instrumento para llevar su mensaje. Estoy muy agradecida con ustedes Hnas. Sagrados Corazones por haber confiado en mí y haberme permitido vivir esta experiencia. Que el Señor las bendiga, siga iluminando y llenando de sabiduría a todas y cada una.
Sofía Cobos.




















