MISIONES DE AGOSTO 2014
“La mies es mucha, pero los obreros pocos;
rogad, por tanto, al Señor de la mies que envíe obreros a su mies”.Lucas10,2


Gracias a Dios por esta nueva oportunidad que puso en mi vida. Gracias a las hermanas: Flor María Montenegro, Esmeralda Ordóñez, Mélida Ramírez, y Mercedes Chimbo, por su disponibilidad y generosidad con Jesús y su Reino. Gracias por las jóvenes que compartieron las misiones este año con nosotras. También agradezco a las hermanas de las comunidades de la Concordia y de Piñas, por abrir las puertas de sus corazones para acoger a las jóvenes que vivieron la experiencia de misión junto a Jesús y a cada Hermana. Gracias a todas las hermanas de la Provincia por sus oraciones.
Hna. Ana Isabel Gonzáles, ss.cc.
Experiencia de preparación y misión
Mi nombre es Sofía Cobos, tengo 18 años y soy de la ciudad de Cuenca. Quiero compartir la experiencia vivida tanto en la preparación como en la misión de este agosto.
En la preparación: De manera personal opino que esta preparación llevada en forma de retiro fue una idea única y hermosa ya que de esa forma pude descubrirme más, pude descubrir lo que Dios quiere de mí y me fortalecí espiritualmente, para poder dar todo de mí en el lugar que me tocó hacer la misión.
En estos días de preparación pude darme cuenta de muchos errores que cometía por los cuales no me sentía al cien por ciento bien, además comprendí que el sentirme inquieta, era necesario, para así nunca cansarme de buscar más y más a Dios, pues fue Él quien respondió a mis inquietudes y se presentó de diferentes maneras en esos días. La paz y la felicidad que sentía, era algo indescriptible. Al salir a la misión yo era otra persona, una persona más segura, feliz, ahora puedo gritar a viva voz que Dios vive en mí, y es eso lo que pude transmitir en los días de misión.
Esta preparación no fue únicamente para la misión, fue realmente una preparación personal para mi diario vivir, por lo que me permito recomendar que cada vez que se salga a una misión consideren dar este tipo de preparación a las y los jóvenes porque nos enriquece el espíritu, nos da una visión clara de lo que somos y al saber lo que somos y lo que tenemos podemos darnos al servicio de los demás de una forma más total y sincera.
En la misión: Piñasfue el lugar al que me enviaron a la misión. A más de ir hacia allá con mucho cariño y buena voluntad nunca me imaginé que iba a ser el lugar que realmente complementaría mi nuevo yo.
Fue una experiencia muy bella el poder compartir con las Hermanas de la Comunidad de Piñas, ya que ellas nos recibieron con mucho amor, con ese calor de hogar que caracteriza a la Congregación. El involucrarme en sus actividades diarias me ayudó a conocer más de cerca la labor que realizan las Hermanas de los Sagrados Corazones.
A más de compartir con las Hermanas tuve la oportunidad de ir de misión por 5 días a un lugar llamado Palosolo. En este lugar Dios me habló a través de cada persona, de cada situación y de cada momento. Eran luces que iluminaban mi corazón.
La gente era muy acogedora y cariñosa, obtuve una familia allá. Ese amor y esa generosidad que tenían conmigo me hacían sentir de cerca a Dios, a ese Dios que no nos deja solos. Al mirar de cerca las necesidades, enfermedades y soledad de muchas personas, me hizo reflexionar mucho sobre lo que tengo, sobre mi vida y mi salud. Me di cuenta que aun puedo dar más, que mi capacidad de servicio es mayor de lo que yo creía y que hay muchas emociones y capacidades dentro de mí que ni yo misma había descubierto. Sentí de cerca la iluminación del Espíritu Santo, ya que en cada momento sentía su actuar en mí; en las oraciones, en las reflexiones y en cada momento que yo conversaba con las personas del lugar.
Al terminar la misión en Palosolo, se nos presentó una nueva misión en Piñas. Íbamos todas las tardes por 4 días a la ciudadela de Lourdes acompañadas de las Hnas. Fidelia Mendosa y María Leonor Baculima. Esto fue una experiencia muy linda también, el compartir con las personas del lugar y hacer las asambleas me llenó aún más. Era un lugar muy sediento de la Palabra de Dios y las personas, al escuchar nuestras reflexiones, quedaron muy agradecidas, me decían palabras que me hacían sentir muy feliz.
Finalizamos la misión con una fogata vocacional con los jóvenes que están en preparación para la Confirmación. Esta experiencia fue muy linda, el poder compartir de cerca con los jóvenes, dejarme contagiar de su forma de ser y su cultura también.
Estoy muy agradecida con Dios por haberme permitido sentirle tan intensamente en mi vida, haberme tomado como instrumento para llevar su mensaje. Estoy muy agradecida con ustedes Hnas. Sagrados Corazones por haber confiado en mí y haberme permitido vivir esta experiencia. Que el Señor las bendiga, siga iluminando y llenando de sabiduría a todas y cada una.
Sofía Cobos.
MISIONES EN LA CONCORDIA
5 -30 de agosto 2014
Como misioneras de los Sagrados Corazones, damos gracias a Dios por la experiencia de misión que nos ha brindado la Congregación. Fuimos acogidas por la Comunidad Enriqueta Aymer de la Concordia y agradecemos a las Hermanas que nos apoyaron en esta misión, aprendiendo día a día a llevar una vida con Dios, guiadas por su amor y por su Palabra.
Estamos muy contentas con la Espiritualidad y el Carisma SS.CC. que vive y anima la parroquia, que la llevan Hermanos y Hermanas Sagrados Corazones, lo demuestran en el trabajo pastoral que realizan con las diferentes comunidades cristianas, en cada encuentro, oración, celebración, pues nos acompañan con su dirección siendo guías que alegran y mantienen viva la fe.
En estos quince días hemos podido encontrar paz, amor, servicio a Dios y a los más necesitados; encontrarnos con nosotras mismas y vivir una hermosa experiencia compartida con las hermanas de la Comunidad, un hogar para nosotras, donde aprendimos a vivir día tras día la felicidad, a pesar de las dificultades y de la diversidad.
Nos sentimos muy felices de haber compartido esta misión y queremos guardar todas las enseñanzas y las experiencias que nos ayudaron a ver la vida de diferente manera y que marcaron toda nuestra existencia.
María Suquilanda y Jessica Bustamante.
MISIONES SAGRADOS CORAZONES
Provincia Los Ríos – Cantón Ventanas del 17-31 agosto, 2014

Gracias a Dios por la oportunidad de tener una experiencia misionera muy especial. Estuve en un lugar acogedor llamado Ventanas y de ahí nos trasladamos a diferentes recintos del Cantón, junto a una Hermana y otra misionera. Cada 3 días íbamos de un recinto a otro y en cada uno teníamos como finalidad motivar a las personas a participar en la vida de su parroquia y hacerles tomar conciencia de que todos son discípulos y misioneros en la obra de Dios. En cada lugar, donde tenía la dicha de ir, aprendí algo de las familias y de cada una de las personas.
En la primera comunidad que fui, me impresionó la fe de los niños y tomé consciencia de que nunca tengo que olvidarme del alma de niño que tengo dentro de mí, para vivir la sencillez y la humildad.
Recuerdo un encuentro con los jóvenes, al momento de reflexionar los temas y cómo influyen en nuestra vida, ellos tenían varias expresiones en sus un rostros, unos de alegría, otros de asombro y hasta de tristeza, ¡ahora entiendo! –decían- El tema había tocado su experiencia de vida, algunos pudieron compartirlo. Yo me sentía tan diferente en ese momento, porque miles de sentimientos afloraban en mi corazón.
Tuvimos la oportunidad de visitar a algunos enfermos de los recintos, experimentamos una reconfortante alegría, porque estuvimos allí para darles ánimo, tanto al enfermo como a su familia, pero realmente la que recibía más ánimo era yo.
Me era muy doloroso ver la desunión familiar y el desánimo espiritual. Sin embargo, me alegraba mucho ver que en aquellas persona, la fe en Cristo ya casi perdida, resucitaba! Fue muy importante hablarles del Amor Misericordioso de Dios y del perdón, ellos daban muestras de arrepentimiento de todo corazón.
Regresé muy contenta y satisfecha, con ganas de no irme para seguir ayudando, motivando y enseñando más la Palabra del Señor como él quiere que lo hagamos. Han pasado ya algunos días de esta experiencia y han quedado muy agradables recuerdos, sobre todo, la conciencia y certeza de saber que hicimos todo lo posible para que esa fe en Cristo quede despierta.
Gracias al Dueño de la Vida por concederme esta experiencia y caminar con el compromiso de no olvidar a nuestra gente, sino unirme a ellas en la oración y en la vida diaria. Gracias a todas las personas que nos acogieron y a las Hermanas de la Congregación de los SS.CC. por haberme dado esta oportunidad, para seguir motivando a otros jóvenes a ser discípulos y misioneros.
Dayana Estacio