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Categoría: Recursos

RITO DE LOS CUATRO ELEMENTOS

 PREPARACIÓN  PREVIA DEL RITO

Se escogerá un lugar apropiado para celebrar el rito de cada uno de los elementos: tierra (lugar donde se pueda manipular la tierra), agua (junto a un río o pequeña corriente de agua), aire  (donde se sienta la brisa) y fuego (un lugar circular). Ubicados los lugares se fija el recorrido a realizar. Se establecerá un celebrante para cada elemento, quienes conocerán previamente este guion  y serán capaces de manejarlo con soltura.  Es necesario que los celebrantes vivan la experiencia profundamente para poder transmitirla; deberán usar una vestimenta apropiada para el elemento que van a celebrar: el celebrante de la tierra, puede vestir de color café; el del viento, de blanco, el del agua, de azul; el del fugo puede llevar ropa roja. Esta vestimenta será exclusiva para el rito, no será  vista ni usada antes del rito ni después.

De preferencia se puede tener conexión eléctrica en los lugares elegidos y  seleccionar música de fondo  adecuada para cada uno de los elementos. Para el rito de tierra, se debe prever música de tambores y para el rito de fuego, música que invite a la danza ritual.

En el lugar en que  se va a celebrar el rito del fuego, es fundamental preparar leña para una pequeña fogata y colocarla en el centro del sitio.

Los celebrantes deben de preferencia memorizar su parlamento, o improvisar si tienen la posibilidad de hacerlo, no que se debe evitar es la lectura.

CELEBRACIÓN DEL RITO

MOTIVACIÓN

Se junta a los participantes en un lugar distante del sitio en que se va a iniciar el recorrido.

Se explica que vamos a vivir un momento sagrado en que Dios a través de su creación se hará especialmente presente.

En esta celebración ritual haremos una alianza con cada elemento de la naturaleza, lo cual significa que nos comprometemos a vivir junto con la naturaleza, en relación de armonía, paz, respeto, reverencia y compromiso.

Es fundamental que nos descalcemos porque vamos a tocar la creación que es sagrada y porque nuestros pies son fundamentales para sentir la relación con los elementos de la naturaleza.

Los ritos de los elementos pueden cambiar de orden según el recorrido que se haya establecido, lo importante es que se intercalen elementos “masculinos”(viento y fuego) con elementos “femeninos”(tierra y agua).

CELEBRACIÓN DEL ELEMENTO TIERRA

El celebrante con su atuendo ritual invoca al espíritu de la tierra que es un espíritu de fertilidad, de acogida, de calidez.

Invita a los participantes a  sentarse en la tierra, (posición de flor de loto)y sentir la energía que proviene de ella.

Se toma un puñado de tierra en las manos y se da tiempo para sentir su temperatura, textura y se pide a los participantes que tengan con ese puñado de tierra un gesto de cariño (pueden acercarla a su rostro por ejemplo)

Sentados en posición de flor de loto, colocamos las manos sobre el corazón, y sentimos su latido, su ritmo; decimos que los tambores son el latir de corazón de la tierra (en ese momento, suena música de tambores) damos tiempo para percibir; invitamos a los participantes a danzar durante breves momentos (danza libre).

Ya sin música sintiendo la tierra debajo de nuestros pies cantamos: “Madre te siento bajo mis pies; siento los latidos de tu corazón….(repetimos 3 veces.

Finalmente  contagiados por la maternidad y fertilidad de la tierra, por su capacidad de albergar y hacer crecer en ella la vida, invitamos a alguno de los participantes a hacer una oración de acción de gracias a la tierra. Durante la acción de gracias podemos colocar las manos sobre el vientre.

CELEBRACIÓN DEL ELEMENTO VIENTO

Nos dirigimos al lugar en donde celebraremos el elemento viento.

El celebrante hace a los participantes tomar conciencia y sentir la brisa que toca su rostro, motiva a disfrutar de esta sensación.

El aire que respiramos es vida que entra en nuestro ser. Vamos a visualizar nuestra respiración en colores:

Cuando inhalamos, lo bueno entra dentro de nosotros; cuando exhalamos, con el aire sale lo malo de nosotros:

Imaginamos que el aire que vamos a respirar es de color verde (color de vida, de esperanza) y el aire que vamos a exhalar es negro (color de dolor, de pena).

Inhalamos aire de color rojo (amor, fuerza); exhalamos aire de color gris (color de confusión, de duda).

Podemos hacer otras combinaciones con los significados que queramos dar a otros colores.

El Espíritu Santo es soplo, viento, vida…

El celebrante hace alusión a momento en que Jesús sopla sobre sus discípulos y les transmite el Espíritu Santo y a momento en que el Espíritu  Santo se manifiesta como viento.

Cada uno/a somos portadores del Espíritu Santo y podemos transmitirlo. Nos colocamos en parejas: Pensamos en un don o gracia que queremos transmitir sobre nuestra pareja y soplamos sobre ella para transmitírselo. Ahora el que recibió el Espíritu lo transmite de la misma forma.

Se coloca la música de fondo seleccionada durante este momento.

Para finalizar el celebrante pide a alguno de los participantes que realice una acción de gracias por la fuerza y libertad del viento y por los dones recibidos del Espíritu Santo.

CELEBRACIÓN DEL ELEMENTO AGUA

Pasamos al lugar elegido para celebrar el agua.

El agua también es un elemento femenino. Al igual que la tierra permite que la vida surja y se desarrolle.

El celebrante inicia un breve diálogo sobre el agua: ¿para qué sirve?, ¿cómo favorece la vida?, ¿qué problemas se dan alrededor del agua?, ¿de qué maneras el agua sufre?

Se invita a los participantes a tomar contacto con el agua, a saludarla, a hablarle, a tocarle (metiendo en ella sus manos)

El agua recorre la tierra dándole vida por fuera y por dentro, es símbolo de pureza, de frescura, nos renueva y nos lava como renovación de nuestro bautismo. (Cada uno se lava la cara, las manos, recordando el compromiso bautismal y como signo el agua del costado de Cristo que lava y purifica. (Este es  un momento de contemplación, que se acompaña con la música de fondo elegida),

Terminamos con un momento de profundo silencio en que tratamos de percibir el murmullo del agua al correr y el murmullo de nuestro manantial interior.

El celebrante invita a los participantes a hacer una acción de gracias  por la transparencia, la frescura y pureza del agua.

CELEBRACIÓN DEL  ELEMENTO FUEGO

Es el último lugar en nuestro recorrido ritual.

Nos colocamos en círculo alrededor de la fogata.

El celebrante anuncia que cada uno va a hacer una alianza con el fuego, en esta alianza va a recibir el poder ancestral del fuego para alegrar, convocar, y consumir aquello que no está sano.

Cantamos el estribillo:

“Fuego de Dios, espíritu de amor,

de fuerza y de alegría;

guíanos Tú en la comunidad,

danos tu luz y guía” (repetimos 3 veces)

El celebrante toma un trozo de leña, no muy largo (con precaución) y anuncia que es el momento de la alianza; selecciona a una persona del círculo, se coloca frente a frente y le pregunta se quiere hacer la alianza con el fuego, la respuesta es siempre positiva.

Pide a la persona que extienda sus brazos en forma de cruz y recorre con la leña su cuerpo (sin tocarlo) mientras pronuncia las siguientes palabras:

“Que el fuego apasionado del amor de Dios arda siempre en ti y que la luz de su Espíritu no se apague jamás para que puedas calentar e iluminar a muchos corazones"

Repite el procedimiento con cada una de las personas hasta completar el círculo.

El fuego tiene el poder  para juntarnos, para alejar el frío y las tinieblas. Como nuestros ancestros festejaban alrededor del fuego, nosotros haremos también nuestra danza junto a la hoguera. Colocamos la música seleccionada y hacemos todos juntos en ronda nuestra danza alrededor del fuego.

Termina nuestro rito, tomándonos por la cintura e invitando a los participantes a pronunciar en voz alta una palabra que sintetice los que para ellos ha significado la experiencia. Dejamos resonar las palabras y luego de la jaculatoria nos vamos a descansar.

¡A LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y DE MARÍA, HONOR Y GLORIA!