EXPERIENCIA VIVIDA EN LA CASA DE ORACIÓN SS.CC. QUITO.
Es motivo de gran alegría poder compartir mi experiencia vivida durante los días de encuentro en Quito con los hermanos y hermanas SS.CC., que trabajan por el Evangelio y por la humanización de de los pilares fundamentales de nuestra sociedad, los jóvenes, los maestros y las familias.
En lo que respecta a mi persona, puedo decir que lo más grande que la congregación “SS.CC.” a podio realizar es la tarea de integración de los elementos fundamentales que guían y orientan el proceso de formación y evangelización, con identidad Sagrados Corazones de Jesús y de María. Veo como positivo lo que la provincia ha tenido como visión esencial, partir de la experiencia personal de cada uno de los maestros de formación inmersos en diferentes culturas, espacios geográficos y status sociales, para que, posteriormente, un equipo de expertos elabore un documento sistemático, con contenidos de estudio y de trabajo personal y grupal dirigido a estudiantes, con una adecuada metodología (contemplar, vivir, anunciar, celebrar y evaluar). Espero que con la iluminación del Espíritu Santo, estos sueños se hagan realidad. Caminamos hacia la conformación de una sociedad del buen vivir y qué mejor se lo realiza desde el evangelio, desde los sentimientos de amor y misericordia de Jesús y María.
Durante los talleres grupales se respiró fraternidad, sencillez, paz, esperanza y ganas de caminar con el Maestro y con la Maestra. Cada uno compartió su experiencia, su trabajo, su vivencia y sus conocimientos con los que se pudo innovar el Itinerario.
También, he podido sentir la preocupación de las hermanas SS. CC, no solamente por el normal desenvolvimiento de las labores, sino por la edificación de la persona. Una preocupación por el ser humano sobre el cual recae la responsabilidad de formar y educar. Gracias Hermanas SS.CC., por brindarme esta oportunidad de crecimiento.
Permítanme realizar algún comentario desde el compartir de las experiencias de Quito y Guayaquil. Espero realizarlo desde un corazón sencillo, acójanlo con bondad. El trabajo de los maestros guayaquileños es grande, porque han podido unificar sus planificaciones bajo una metodología concreta y con un formato práctico. Pero, sería mejor si sus planificaciones se realizaran de una manera más sencilla, como sencilla es nuestra espiritualidad, para que nuestros estudiantes capten con mayor nitidez nuestro mensaje. A veces, se pierde energías en la parte técnica, cuando llegamos a los jóvenes, sentimos fatiga. Por lo que respecta a Quito (Rumipamba), igualmente, pude captar un trabajo gigantesco, se evidencia en sus planificaciones, pero los términos y conceptos elaborados puede ser que no estén tocando el corazón de los chicos. Siento que debemos compartir en el día a día la praxis educativa. Nuestro objetivo, nuestra labor, apunta a la edificación del ser humano como auténtico hijo de Dios.
Manuel Muñoz.
Cuenca –Ecuador
30-05-2011