CRÓNICA 2
Lima, 13 de marzo de 2013.
Queridas hermanas les compartimos con alegría la vivencia de la primera etapa de nuestro encuentro, donde abordamos varios temas y ahondamos en nuestra realidad personal, proyectándonos como mujeres capaces de vivir en actitud de escucha y apertura a los desafíos que nos plantea la vida comunitaria.
El sábado 16 de febrero, por la tarde, la Hna. Valeria Gómez dos Santos SSCC, quien orienta el inicio de cada bloque desde el Itinerario Espiritual SSCC, abrió el espacio de reflexión con el tema: Dimensión Personal y Afectivo-Sexual, desde la importancia de mirar hechos y personas fundamentales que han caminado con nosotras y han dejado huella en nuestro proceso vital. Luego, plasmamos la reflexión en un árbol que fue compartido en las comunidades y presentado en la Eucaristía.
Del 17 al 22 de Febrero nos acompañó María Julia Ardito OP, que de manera clara y concreta nos invitó a acoger nuestra intuición como la voz interior que nos revitaliza y nos lleva a descubrir la sabiduría existente en nuestras vidas, nuestra historia, nuestro cuerpo… A la luz del encuentro de la Hemorroísa y la Samaritana con Jesús recorrimos nuestra historia, reconociendo lo que genera vida y lo que aún falta por acoger y humanizar desde el encuentro con Jesús y el hermano. Así, asumimos el reto de dar vida desde la experiencia de ser mujeres “nombradas, nutridas y con la capacidad de dejar partir”. Con su palabra y testimonio de vida, María Julia nos animó a ser mujeres abiertas al Espíritu en pro de una vida religiosa liberadora y significativa que se entrega y se arriesga en la cotidianidad de sus relaciones.
Del 23 al 25 de Febrero compartimos el tema “Mujer: Comunicación y escucha”, donde María Isella Mansilla, (Psicóloga) nos motivó a identificar e integrar los elementos fundamentales que influyen en la dinámica de la comunidad. A partir de los arquetipos femeninos planteados por Jung, tomamos conciencia de la manera en que funcionamos, actuamos y enfrentamos la vida en nuestras relaciones. Además, profundizamos sobre la comunidad como un espacio para trabajar componentes internos y como un lugar privilegiado para aprender de nosotras mismas. ¿Qué aporto, que traigo, como me sitúo dentro de un grupo? fueron algunos de los cuestionamientos que se nos plantearon para la reflexión personal y grupal junto con las resistencias que pueden influenciar en nuestras relaciones. Ahondamos en los requisitos fundamentales de una comunidad: sentido de pertenencia y sentido de individuación así como en la comunicación asertiva, la empatía y la escucha activa.
Del 26 al 28 de Febrero y del 4 al 5 de Marzo, ESPERE (Escuelas de Perdón y Reconciliación), con la orientación de Luisa Broggie nos ayudó a mirar la importancia de construir una cultura de paz con uno mismo, con los demás, con la naturaleza. La metodología implicó un trabajo en forma directa y personal con ofensas recibidas, elaboración de traumas y evitar su reproducción ampliada. En estos talleres se busca reconocer las propias emociones y manejar las secuelas de nuestras heridas aún después de prolongados periodos de tiempo. Fueron diez módulos secuenciales trabajados en onda corta. Abordamos dos módulos por día: Motivación; Voy de la oscuridad a la luz, Camino de la Esperanza; Decido perdonar; Miro con ojos nuevos; Comprendo a mi ofensor; Rompo cadenas y tiendo un puente; Construimos verdad; Promovemos justicia restaurativa; Acordamos un pacto; Celebración, la memoria y la reparación. A través de estos talleres acogimos el compromiso de construir una civilización donde las relaciones sanas y la justicia restauradora sea nuestro estilo de vida.
Del 1 al 3 de Marzo Mónica Orellana OP, nos acompañó en el tema: “Vida de Comunidad” y nos animó a caminar asumiendo las diferencias como riqueza, don y desafío. Nos invitó a realizar en grupos un mito creacional para imaginar cómo nace la comunidad y a desentrañar cómo la comunidad puede convertirse en lugar de perdón y de fiesta. Palabras como amarse, diferencias, comunicación, soledad, relación, intimidad, búsqueda, proceso en espiral, intuición, educar la propia consciencia, discernimiento, propuestas, tener palabra, corresponsabilidad, marcaron nuestra reflexión y nuestro sueño de ser mujeres de pie capaces de construir comunidad.
El día miércoles 6 tuvimos un día de desierto donde pudimos sintetizar lo recibido en el primer bloque y agradecer al Dios de la vida por los cuestionamientos, desafíos y llamados que nos ha planteado en estos días a nivel personal y comunitario, de cara al Nuevo Rostro de la Congregación. El 7, fue el día de recoger la experiencia vivida compartiendo y evaluando en las comunidades; esto lo plasmamos en las bienaventuranzas creadas como eco y desafío de lo vivenciado. Terminamos el día con la celebración Eucarística y con un espacio de recreación y compartir. El 8 cerramos el bloque con un día de descanso comunitario, después de vivir con intensidad este tiempo de gracia.
Dentro de la organización comunitaria hemos acordado espacios de recreación motivados de manera creativa y dinámica por la comunidad encargada; hemos disfrutado del volley, juegos de mesa y algunas películas recomendadas por las conferencistas.
Continuamos unidas en la oración y agradecemos nuevamente al Dios de la vida por nuestra familia Sagrados Corazones que nos impulsa a seguir en esta búsqueda de reconocimiento de lo esencial en nuestras vidas.
Con cariño fraterno:
La Comisión
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