COMO LIRIO EN TUS MANOS

Mt 6, 25-34

 

 

“Buscad el Reino de Dios y su justicia y todo lo demás se os dará por añadidura”

 

Ea, esto nos suelta el Maestro y tan tranquilo se queda… como si fuera fácil. Pero como bien habla este fragmento, me voy a fiar y voy a ver cómo puedo ponerlo en práctica…

 

Este evangelio, me lo recordó hace unos años mi animadora en un momento de elección vital,  estaba en una etapa de cambios, no sabía exactamente qué quería Dios de mí y empecé a rezar con él. Desde entonces, lo tengo muy presente. Es uno de los que más define la presencia de Dios en mi vida, pues para mi la fe tiene un papel principal. Intento que cualquier decisión que tome pase por ese “filtro” y de esta forma, intento que mis actos sean reflejo de este proceso, aunque es verdad que a veces me cuesta y tengo que pararme y recordar qué estoy haciendo, hacia dónde quiero ir y en qué me baso para conseguirlo, porque en ocasiones, los acontecimientos de la propia vida te despistan y te hacen poner las esperanzas en cosas más banales.

 

Me ayuda a vivir con esperanza y con otra mirada, pues sé que pase lo que pase, ya sean momentos de felicidad o dificultad, Él está ahí, acompañándome. Siempre que lo leo, es como una llamada de atención; “ojo, que estoy aquí, tranquila, que te tengo cogida de la mano”.

 

Ahora, en este momento de mi vida, intento ser como esos lirios del campo, que ahí están, mejor vestidos que nadie, viviendo con una confianza aplastante y con la certeza que Dios los cuida y  “si así viste Dios a la hierba que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¿no hará mucho más por vosotros, gente de poca fe?”