“NECESARIAS PARA EL CORAZÓN DE DIOS”

“No se alegren tanto porque hayan echado demonios y resucitado muertos, más bien alégrense porque sus nombres están inscritos en el cielo” Mt. 10

Compartimos con ustedes, hermanas, lo vivido las tres semanas de Misión en Guanujo- Guaranda (zona del sub-trópico):

Fuimos cinco hermanas: Carmen Toapanta, Conchita Clavijo, Sara Ortega, Ana Isabel González, Rosario Ramírez, Martha Fernández (en proceso de discernimiento vocacional, en la Cdad. del Prenoviado), juntamente con trece jóvenes de Quito, Cuenca, Saraguro, y otros del mismo sector. Llegamos a la casa de convivencias de la Diócesis de Guaranda el 27 de julio y regresamos el 18 de agosto, felices, con el corazón lleno de riqueza espiritual y el espíritu misionero en alto, con la esperanza de volver, muy pronto, a vivir estas bellas experiencias de gracia.

La misión siempre comienza con una semana de preparación para todos los misioneros de la Provincia de Bolívar. Es un tiempo de integración, conocer los objetivos de la misión y recibir el material para el desarrollo de la misión en los diferentes lugares. El tema central fue la Carta Apostólica Porta Fidei del Papa Francisco y los folletos venían con asambleas preparadas y adaptadas a su realidad. Se hizo repasos de las reuniones y de los contenidos a impartir, que fue muy favorable para todos.

Estuvimos presentes en 8 recintos de la parroquia Guanujo, muy distantes unos de otros, fueron los mismos lugares del año anterior, lo que facilitó una misión continuada. La experiencia para los y las jóvenes nuevos/as, fue muy enriquecedora, el contacto con la gente a través de las visitas, de la preparación y exposición de los temas, la formación de catequistas y el compartir con niños y jóvenes en los diferentes encuentros, les hizo descubrir que, es más lo que se aprende que lo que se enseña. La acogida de la gente sencilla, que da todo sin escatimar nada y desde su pobreza, es lo que más impresiona.

Para todas nosotras/os fue un gran reto ver cómo la gente trabaja muy duro, todo el día, ya que estuvieron en cosechas de caña (moliendas), naranjilla, naranja, plátano, entre otros productos, y a pesar del cansancio y de las enormes distancias y dificultades para trasladarse con sus productos en los caminos muy deteriorados, después de un refrescante baño, llegaban a la asamblea donde acogían con alegría lo que les habíamos preparado para la formación y crecimiento de su fe. Su testimonio nos dejó impactados.

Son gente donde las semillas del Verbo germinan rapidito, pues son terreno fértil para dar el ciento por ciento. Nosotras, durante el día en las visitas les acompañamos haciendo lo que ellos hacían: pasando la caña al trapiche, tomando guarapo y haciendo melcochas, pero también limpiando sus casas, lavando ropa y enseñándoles a mantener sus hogares ordenados, tanto física como moralmente. Hay mucho hacinamiento, descuido, carecen de formación básica. Las escuelas en su mayoría son uni-docentes y hace mucha falta el refuerzo de nuestra parte. Algo pudimos hacer en las escuelas y en reuniones con profesores. Por las tardes con niños, catequistas y jóvenes, hasta haciendo deporte, para invitarlos a participar en las asambleas. Hay mucha esperanza en esos jóvenes que al igual que los adultos, a pesar de estudiar y caminar o viajar desde muy lejos, son capaces de llegar a las reuniones. Es admirable y testimonial.

Concluyendo, podemos decir que se vuelve de las misiones con las pilas recargadas y con mayor compromiso de vivir para los pobres en lo cotidiano y recordar que ellos nos evangelizan más y mejor que lo que pudimos hacer nosotros por ellos.

 ¡A LOS SAGRADOS CORAZONESDE JESÚS Y DE MARÍA, HONOR Y GLORIA!

Grupo Misionero - Sara Ortega, ss.cc.

Misiones-agosto-2013