MI AMADO BAMBÚ

Narrador:

Ø  Había una vez, un maravilloso jardín situado en el centro de un campo. El dueño acostumbraba pasearse por el jardín a la hora del mediodía. Un esbelto bambú era para él lo más bello y estimado entre todos losárboles y plantas de su jardín.  Este bambú crecía y se ponía cada vez más lindo. Sabía que su señor lo amaba y que él era su alegría.  Un día, el dueño se acercó pensativo a su querido bambú. En una actitud de profunda veneración, el bambú inclinó reverente su cabeza.  El dueño le dijo:

Dueño:

Ø  Querido bambú, yo necesito de ti.

Narrador:

Ø  El bambú estaba feliz.  Le parecía que había llegado la gran hora de su vida, y le respondió suavecito.

Bambú:

Ø  Señor, estoy listo, úsame como quieras”.

Dueño:

Ø  Bambú...

Narrador:

Ø  La voz del señor era grave, solemne...

Dueño:

Ø  Bambú, sólo podré usarte si te podo.

Bambú:

Ø  ¿Podar?... podarme a mí, señor.., por favor no hagas eso. ¿No ves acaso cómo todos me admiran?
Dueño:

Ø  Mi querido bambú...

Narrador:

Ø  La voz del dueño se volvió más grave...

Dueño:

Ø  Bambú, no importa que te admiren o no, sí no te podo no podré usarte

Narrador:

Ø  En el jardín todo quedó en silencio... El viento detuvo su respiración... Finalmente el lindo bambú se inclinó y susurró.

Bambú:

Ø  Señor, si no me puedes usar sin podarme, entonces.., haz conmigo lo que quieras...

Dueño:

Ø  Querido bambú, deberé cortarte también las hojas.

Bambú:

Ø  Señor, si de veras me quieres, presérvame de semejante mal.  Puedes destruir mi belleza pero, por favor... ¡déjame las hojas!

Dueño:

Ø  No podré usarte si no te quito también las hojas...

Narrador:

Ø  El sol se escondió tras unas nubes... Unas mariposas se alejaron asustadas... Entonces el bambú, trémulo, a media voz dijo:

Bambú:

Ø  Señor, córtalas.

Dueño:

Ø  Pero eso aún no basta, amado bambú.., debo cortarte por el medio y sacarte también el corazón. Si no hago eso, no podré usarte.

Bambú:

Ø  Señor ya no podré vivir más...¿Cómo vivir sin el corazón?

Dueño:

Ø  Debo sacarte el corazón, de lo contrario no podré usarte.

Narrador:

Ø  Entonces el bambú se inclinó hasta el suelo y dijo:

Bambú:

Ø  Señor, corta. Corta y divide.., y reparte...

Narrador:

Ø  El señor cortó el bambú.., le quitó sus hojas... le sacó sus brotes.., lo partió a lo largo en dos partes... y le sacó el corazón. Después lo llevó al medio del campo árido, pero donde brotaba una fuente de agua fresca. Allí el dueño acostó cuidadosamente en el suelo a su amado bambú. Unió la fuente a uno de los extremos del tronco dividido encaminando el otro lado hasta el campo.

Cantando la fuente le dio su bienvenida. Las aguas cristalinas de la fuente se precipitaron alegres por el cuerpo del despedazado bambú y corrieron por el campo reseco que suplicaba por agua.

 Allí se plantó trigo, arroz, maíz. Los días pasaron, la simiente brotó, creció y llegó el tiempo de la cosecha.

Así el maravilloso bambú de otrora se transformó en su aniquilamiento en una gran bendición.

En los tiempos que era esbelto, bello, se llevaba de la admiración de los demás, crecía para sí y se alegraba de su propia belleza.

En su aniquilamiento se convirtió en canal de vida y muchas, muchas personas vivieron de este amado bambú.